El declive de la hegemonía de la corona hispánica
La Revuelta en Cataluña:
La revuelta de Cataluña durante el reinado de Felipe IV se termina la Guerra de los Segadores. El conflicto afecto a la gran parte del principado de Cataluña entre 1640 y 1659. El conflicto tendrá impactos históricos a largo plazo a través del Tratado de los Pírennos en 1659 que otorgó los territorios de Rosellón y el norte de Cerdaña a Francia. A causa de esta división histórica, la cultura e identidad Catalana tiene presencia en ambos lados de la frontera España- Francia.
La causa principal por el malestar en Cataluña era la Guerra de Treinta Años; aunque la gran parte de los recursos para esta Guerra, tanto humanos como materiales, procedían de Castilla- el centro del poder monárquico, el valido de Felipe IV, el Conde Duque Olivares también se aprovechó de los recursos de Cataluña para apoyar el esfuerzo bélico español.
El impacto de la Guerra de treinta años tuvo un aspecto bastante personal para los habitantes de Cataluña cuando fueron obligados a acomodar a las tropas Castellanas en sus hogares. Por lo tanto, los campesinos, sobre que mas recaía la responsabilidad de alojar al soldadesco español, se levantaron en el día de Corpus Cristi en 1640, que se no denomina en Catalán el Corpus de Sang (Corpus de Sangre). La chispa que causó el estallido fue la muerte de un segador, supuestamente a manos de soldados castellanos. Los disturbios se extendieron por el país y se convirtieron en una plena revuelta. Los acontecimientos desarrollaron fuera del control de las autoridades locales y un grupo de hasta 500 campesinos entró en Barcelona y causaron la muerta (en circunstancias nada claras) del conde de Santa Coloma, noble catalán y virrey de Cataluña. El asesinato del virrey marca el inicio del conflicto a escala nacional. El conflicto pilló Olivares por sorpresa; no había contado en una revuelta en la península Ibérica mientras la mayoría de los ejércitos hispánicos se encontraban lejos del país. Pau Claris tomó ventaja del malestar a convertirlo en un asunto político y proclamó una republica catalana.
A pesar de sus iniciales logros militares, los catalanes pronto se vieron obligados a aceptar la soberanía de Louis XIII de Francia a morir Pau Claris. Por la década siguiente los franceses y catalanes eran aliados, unidos por su interés común en debilitar el poder económico y militar español en la región. Sin embargo, en 1652, los españoles conquistaron a Barcelona, así acabando con la resistencia catalana a gran escala. A pesar del fin de hostilidades convencionales, la resistencia catalana continuará a través de tácticas guerrilleras y non-convencionales por unos años, así marcando el principio del uso de semejantes tácticas en este conflicto. Además, la Generalitat catalán de Perpinyà- bajo control francés, continuó la lucha contra España. El apoyo francés finalmente de terminó en 1652 cuando Francia renunció derechos y intereses en Cataluña. Sin embargo, como ya se ha mencionado, se quedaron con los territorios de Rosellón y el norte de Cerdaña a firmar el Tratado de los Pírennos en 1659.
El estallido de la rebelión en Cataluña fue seguido rápidamente por una revuelta de los portugueses.
Sesenta años de la unión con España había traído ninguna ventaja a Portugal, y con el reinado de Felipe IV (Felipe III de Portugal) llegó un enfoque diferente de las políticas portugués. Los impuestos a los comerciantes portugueses fueron aumentadas, la nobleza portuguesa comenzó a perder su influencia en las Cortes españolas, y puestos en el gobierno de Portugal fueron ocupados cada vez más por los españoles. En última instancia, Felipe III trató de Portugal como una provincia española, y así marginalizando a los nobles portugueses .
Portugal se había mezclado en las guerras europeas de España, en la que no tenía ningún interés; Cádiz había tomado del comercio de Lisboa, y Portugal había perdido su posición de la primera potencia marítima en el este a los holandeses. Demandas de Castilla de un aumento de las contribuciones de sus guerras en Europa, fomentaba el descontento en Portugal desde hace algún tiempo. Además de estas quejas y desgracias vinieron centralización de la autoridad de Olivarez, e incluso un plan para usar las tropas portuguesas para ayudar en la represión de los catalanes.
En 1640, inspirado por la revuelta de catalán, y aprovechando la preocupación de Castilla con Cataluña, un grupo de patriotas portugueses organizados por el profesor Ribeiro de la Universidad de Coimbra, y con el apoyo abrumador del pueblo, logró un golpe del estado y se instala en el trono a Juan IV el duque de Braganza, el noble más poderoso de Portugal. Con una historia reciente de ser dueños de sí mismos y con los demandantes legítimos a su trono, los portugueses tenían un poderoso incentivo para la secesión. Absorto en las campañas de extranjeros y la rebelión catalán, España no podía hacer nada al respecto en ese momento, pero no renunciar a Portugal sin una lucha. La guerra inconexa, amargando aún más las relaciones entre los dos países, se prolongó durante 28 años, pero Portugal luchó con éxito los ataques castellanos, llevándose con ellos al mismo tiempo, sus posesiones de ultramar. En 1668 España reconoció finalmente la independencia de Portugal y ochenta y ocho años de dominio castellano sobre los asuntos portugueses a su fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario